MÉXICO, 22 de julio, 2010.- Un nuevo escándalo se cierne sobre el terreno sindical en México: la batalla por el patrimonio del SME, cuyo valor supera los 6,000 mdp. Ante eso, se abre el debate sobre los nuevos derroteros para los gremios de trabajadores que deben predicar la transparencia y el beneficio para todos.
Bajo este panorama, y declarada la extinción de LyFC, detalla El Semanario en su edición digital de hoy, al interior del SME crece la raíz de un nuevo conflicto, en el que están en juego muchos millones de pesos y que podría ser el Waterloo de Martín Esparza. Todo tiene que ver con el patrimonio sindical.
Los bienes del SME consisten en diversas cuentas bancarias en las que recibía cerca de 6.5 mdp al mes por concepto de cuotas sindicales, así como de 22 inmuebles en la Ciudad de México, el Estado de México, Morelos e Hidalgo.
Las cifras oficiales estiman que el patrimonio del SME tiene un valor de 6,000 mdp, sin embargo, tomando en cuenta el valor comercial de sus edificios y deportivos, principalmente, la cifra se dispara exponencialmente. Algunos militantes del SME presumen que ésta acaricia los 31,250 mdp.
Aquí, acusan los sindicalistas, está la verdadera motivación de Martín Esparza para mantener en guardia a un movimiento que no quiere renunciar a sus “derechos”. De acuerdo con los estatutos del SME, si tiene lugar la disolución del sindicato, la venta de los bienes será repartida entre sus miembros, lo que significaría que cada trabajador recibiría, en promedio, 90,000 pesos, si se tomaran en cuenta las proyecciones oficiales.
Varias son las propiedades en discordia: la sede central del SME en Insurgentes; las viejas oficinas ubicadas en Antonio Caso condecoradas con un mural de David Alfaro Siqueiros; el gimnasio adjunto al edificio central que cuenta con canchas de basquetbol con duela china y marcador electrónico; los deportivos en Villa Coapa (que dispone de alberca olímpica, salones de fiestas, canchas de squash y futbol), Azcapotzalco, Cuernavaca y Pachuca; una escuela técnica; junto con varios predios en Pachuca, Toluca y la Ciudad de México.
Bajo estas condiciones, el sindicalismo en México invariablemente está relacionado con dinero y poder. Es decir, recursos que alcanzan cifras estratosféricas e influencia desmedida, lo que hace casi intocables a los líderes sindicales y a los trabajadores los convierte en monedas de cambio.
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