El Semanario, servicios movil
Discurso Obama sobre reforma financiera en español

A continuación la versión integra en inglés de la propuesta del Presidente de EU, Barack Obama, para reforma del sistema financiero en Estados Unidos

MÉXICO, enero 22, 2010.- A  continuación la versión integra   en español de la propuesta del Presidente de EU, Barack   Obama, para reforma del sistema financiero en Estados Unidos:

Buenos días. Justo tuve una muy productiva junta con dos miembros del Consejo de Asesores en  Recuperación Económica, Paul Volcker antes presidente del Sistema de Reserva Federal y Bill Donaldson líder anterior de la Comisión de Valores.

Y agradezco profundamente el consejo que han ofrecido ya que hemos tenido que lidiar con una gran variedad de retos económicos.

A lo largo de los últimos dos años, más de siete millones de estadounidenses perdieron sus empleos en la más profunda recesión que nuestro país ha conocido por generaciones y no pasa un día sin que llegue a mis oídos noticia de gente que la está padeciendo.

Día con día, estamos trabajando para poner nuestra economía de vuelta por el buen camino y para poner a Estados Unidos a trabajar de vuelta al trabajo. Pero aún mientras cavamos nuestra salida de este agujero es importante no perder de vista lo que nos trajo este desastre en primer lugar.

Esta crisis económica comenzó como una crisis financiera, cuando los bancos y las instituciones de
crédito tomaron grandes e imprudentes riesgos en busca de prontas utilidades y bonificaciones masivas.

Cuando se calmaron los humos y  esta serie de irresponsabilidades terminaron, varias de las instituciones financieras más grandes y más antiguas del mundo habían colapsado estaba apunto de hacerlo. Los mercados se fueron en picado, el crédito se consumió y los trabajos desaparecían por centenas cada mes. Estábamos al borde de una segunda Gran Depresión.  

Para evitar esta calamidad, la gente de Estados Unidos, que ya estaban batallando por si mismos, se vieron obligados a rescatar a las grandes compañías financieras de una crisis prácticamente creada por ellos.

Ese rescate, asumido por la administración anterior, fue profundamente ofensivo, pero necesario, y tuvo éxito en estabilizar el sistema financiero y ayudó a impedir la depresión.

Desde ese momento, hasta el último año, mi administración ha recuperado casi todo lo que el gobierno
federal proporciono a la Banca. Y la semana pasada propuse una tarifa a ser pagada por las más grandes instituciones financieras con el objetivo de recuperar hasta el último centavo.

Pero eso no es todo lo que tengo que hacer, también debemos promulgar reformas con sentido común que protejan a la economía estadounidense y a los contribuyentes de futuras crisis. Ya que, aunque el sistema financiero es mucho más fuerte de lo que era hace un año, sigue operando bajo las mismas reglas que nos llevaron tan cerca del colapso.

Estas normas, permitieron a las compañías actuar en contra de los intereses de sus clientes, ocultar lo expuestos que estaban a caer en deudas a través de complicados instrumentos financieros, como opciones e instrumentos de deuda variable para beneficiarse de los depósitos asegurados de los contribuyentes, mientras hacían inversiones especulativas y tomar riesgos tan altos que significaban un riesgo para todo el sistema.

Por eso buscamos una reforma que proteja a los consumidores.

Pretendemos cerrar las lagunas que permitieron a estas grandes compañías financieras comerciar con productos riesgosos como notas de intercambio de deuda (CDS) y derivados, sin ninguna omisión, para identificar los riesgos que afectar a todo el sistema y que pudieran causar un colapso. Pretendemos reforzar el capital y la los activos disponibles requeridos para estabilizar el sistema y asegurar que el fracaso de ninguna compañía no se lleve consigo la economía entera.

Nunca más un contribuyente estadounidense será rehén de un banco demasiado grande para fracasar.

Ahora, los límites a los riesgos que una compañía financiera podrá tomar son un tema central en las reformas que propongo. Son un tema central en la legislación que ha pasado la Cámara de Representantes bajo e liderazgo de Barney Frank, y que estamos trabajando apruebe el senado, bajo el liderazgo de Chris Dodd.

Como parte de estos esfuerzos propongo el día e hoy, dos reformas más que a mi parecer reforzaran el sistema financiero a la vez que impedirán nuevas crisis.

Primero, no volveremos a permitir que los bancos se aparten se su misión central que es la de servir a sus usuarios. En años recientes, demasiadas compañías financieras han arriesgado el dinero de los contribuyentes al operar fondos de inversión libre y fondos de capital privado y a hacer inversiones de mayor riesgo para cosechar recompensas rápidas.

Y estas compañías han tomado estos riesgos mientras que a la vez se beneficiando por privilegios  financieros que se reservan a los bancos únicamente.

Nuestro gobierno provee seguros a los depósitos y otras salvaguardas como garantías para las compañías. Esto se hace puesto que un sistema bancario estable y confiable promueve el crecimiento sostenido y porque durante la Gran Depresión aprendimos lo peligrosa que puede ser una falla en el sistema.

Pero estos privilegios no se crearon para conferir a los bancos el al operar fondos de inversión libre y fondos de capital privado con injusta ventaja.

Cuando los bancos se benefician de la red de seguridad que los contribuyentes proveen, la cual implica capital de menos costo, no es apropiado que se den a vuelta y utilicen ese dinero barato para convertirlo en ganancias. Esto es verdad especialmente cuando este tipo de comercio
frecuentemente funciona en detrimento de los intereses de sus clientes.

El hecho es, que este tipo de operaciones puede crear riesgos enormes y costos, poniendo en peligro la banca entera. Simplemente no podemos aceptar un sistema en el que los fondos de inversión libre y fondos de capital privado dentro de los bancos puedan llevar a cabo apuestas de alto
riesgo subsidiadas por los contribuyentes y que representan un conflicto de intereses y no podemos aceptar un sistema en el que los accionistas hacen dinero con estas operaciones si el banco gana pero los contribuyentes pagan la cuenta si el banco pierde.

Es por estas razones que propongo una reforma simple y de mero sentido común a la que llamamos Norma Vockler (Vockler Rule), por el tipo alto que está aquí atrás. Los bancos nunca más tendrán permitido  poseer, invertir, o patrocinar fondos de inversión libre y fondos de capital privado u operaciones de intercambio de acciones, para su propio beneficio y sin el objetivo de servir a sus clientes.

Si las compañías financieras quieren obtener ganancias son libres de hacerlo. De hecho, hacerlo de
manera responsable le hace un bien al mercado y a la economía, pero no debe permitírseles operar estos fondos de inversión libre y fondos de capital privado mientras operen un banco respaldado por la gente de Estados Unidos.

A demás, como parte de nuestros esfuerzos para protegernos en contra de futuras crisis, propongo también que prevengamos una mayor consolidación de nuestro sistema financiero.

Siempre ha habido un límite de depósito con el objetivo de evitar que demasiado riesgo se concentre en un solo banco. Este mismo principio debe aplicarse a las formas de fondeo, más amplias,  empleadas por las mayores instituciones financieras en la economía de hoy.

La gente de Estados Unidos no será atendida por un sistema financiero que comprende únicamente unas cuantas compañías enormes. Eso no es bueno para los consumidores, no es bueno para la economía.

A través de esta política evitaremos ese resultado.

Mi mensaje a los miembros del congreso de ambos partidos es que tenemos que terminar con esto.

Mi mensaje a los líderes de la industria financiera es que trabajen con nosotros y no en contra nuestra por las reformas necesarias.

Las aportaciones constructivas de la gente en el sector financiero serán bien recibidas pero lo que hemos visto hasta ahora, en las últimas semanas, es un ejército de Wall Street defendiendo sus propios intereses, descendiendo al capitolio para tratar de bloquear una serie de reglas de sentido común del camino que podría proteger nuestra economía y la de la gente de Estados Unidos.

Si lo que quieren es pelea, estamos listos para pelear.

Mi resolución únicamente se fortalece cuando veo un retorno a las viejas practicas de algunas de las propias compañías a las que tratamos de reformar, y cuando veo utilidades en alza y bonificaciones obscenas en las mismas compañías que alegan no poder dar más prestamos a pequeñas empresas, que no pueden mantener sus tarifas de crédito bajas, que no puedan pagar una tarifa para rembolsar la
fianza que pagaron los contribuyentes sin pasar el cargo a los accionistas o a los clientes- eso afirman estas empresas.

Esta clase de irresponsabilidad es exactamente lo que pone en claro la necesidad de esta reforma.

Hemos atravesado una terrible crisis. La gente de Estados Unidos tuvo que pagar un precio muy alto. Sencillamente no podemos volver a hacer negocios del modo usual. Por eso vamos a asegurarnos de que Wall Street devuelva el costo de lo que la gente de Estados Unidos entregó para pagar su fianza. Por eso vamos a ponerle rienda a los excesos y abusos que por poco derrumban nuestro sistema financiero. Por eso vamos a convertir estas reformas en leyes. 
Muchas gracias. (El Semanario Agencia, ESA)



  
Escribe tips de información aquí, confidencialidad garantizada