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Opiniones políticas en diarios nacionales

MÉXICO, agosto 7, 2009.- A continuación algunas columnas polí­ticas que aparecen los principales diarios de circulación nacional.


INSTITUCIONALES

TEMPLO MAYOR

A VER si no se siente Beatriz Paredes cuando se entere de la comilona que tuvieron ayer 14 gobernadores priistas... a la que no fue invitada la señora presidenta.

ENTRE LOS QUE acudieron al encuentro está, en primerísimo lugar, Enrique Peña Nieto, así como el veracruzano Fidel Herrera, la yucateca Ivonne Ortega, el coahuilense Humberto Moreira y el hidalguense Miguel Osorio Chong.

HAY QUIENES DICEN que la reunión fue una demostración de fuerza ante las intenciones de Beatriz de mantenerse al frente del PRI y, al mismo tiempo, como coordinadora de la bancada tricolor en San Lázaro.

Y QUE por eso la tlaxcalteca nomás no fue convocada, pese a que la comida se realizó muy cerca de sus oficinas.

SIN EMBARGO, según los mandatarios priistas todo fue un inocentísimo convivio para festejar el cumpleaños de cinco de ellos.

SI ESTO ES CIERTO, ¿entonces quién diablos estaba gobernando la mitad del país mientras ellos comían, brindaban y apagaban las velitas?


VAYA QUE se puso nervioso el hondureño Manuel Zelaya cuando se dio cuenta de la regadota que dio al andar coqueteándole a Andrés Manuel López Obrador... luego de todo el apoyo que le ha dado Felipe Calderón.

TRAS HABER dicho ante simpatizantes del tabasqueño que "es mejor sentirse Presidente que serlo", alguien le hizo ver al depuesto mandatario que había regado todo el tepache.

DE AHÍ QUE por la tarde se reunió con todo su equipo en el Club de Industriales, y desesperado le pidió al director general para América Latina y el Caribe de la Cancillería mexicana, José Ignacio Piña, que le ayudara a resolver el entuerto.

POR ESO, horas después, la SRE emitió un extraño comunicado para darle un cariñito a Zelaya diciendo que no había dicho lo que dijo.

 
UNA VEZ MÁS los ministros de la Suprema Corte aceptan hacer la chamba de otros.

ESTA VEZ van a investigar lo que pasó en el incendio de la guardería ABC de Hermosillo, tragedia por la que hasta ahora han muerto 49 bebés.

Y ESTO a pesar de que los ministros ni son investigadores ni agentes del Ministerio Público, y de que sus conclusiones no tendrán mayor validez jurídica que la de una declaración sobre si hubo o no violaciones graves a las garantías individuales.

SIN EMBARGO, ¿por qué tanto interés en que la Suprema Corte entre al caso? Por una simple y triste razón: porque la ciudadanía no confía ni cree en los órganos encargados -es un decir- de procurar justicia.

LO MÁS GRAVE es que esta situación seguirá repitiéndose hasta que la reforma al sistema de justicia se haga efectiva, y el Ministerio Público se convierta en un ente profesional, científico y realmente investigador, cuyos resultados estén a la vista.

MIENTRAS TANTO los más felices de que los ministros le hayan entrado al asunto deben ser los procuradores Eduardo Medina Mora y el sonorense Abel Murrieta, pues con esto se les quita la presión de encima y ellos podrán seguir investigando a su ritmo y estilo.

 
LA QUE reapareció luciendo nuevo look fue Josefina Vázquez Mota.

NI SUS más cercanos la reconocieron pues se sometió a un auténtico "fashion emergency", como para llegar echando tiros a San Lázaro.

TRASCENDIÓ

Que para garantizar la seguridad de la Cumbre de las Américas, en la que participarán los presidentes Felipe Calderón, de México; Barack Obama, de Estados Unidos, y el primer ministro canadiense, Stephen Harper, los gobiernos federal y de Jalisco se han coordinado con los equipos de los visitantes para que no haya descuidos.

El gobernador Emilio González ha preparado desde hace meses todos los detalles logísticos con el mandatario mexicano, preocupados principalmente por el rebrote de influenza en ésa y otras entidades, y los episodios de inseguridad que abarcan diversas regiones del país.

Que durante la comida que la bancada del PRD en el Congreso ofreció el miércoles al depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, en el Club de Banqueros, éste no volvió a mencionar a Andrés Manuel López Obrador.

En lo que sí insistió, y dicen que hasta convenció al senador Pablo Gómez, fue en que la reelección en América Latina no es mala y de hecho se aplica en otros continentes. Y aquí surge la pregunta: ¿Pues no que la intención de su referendo no era perpetuarse en el gobierno hondureño?

Que el senador panista Francisco Coppola sostuvo un fuerte altercado ayer en Los Cabos que terminó en balacera, pero no fue un atentado, como se supuso al principio. Habitantes de la zona le invadieron un predio de 600 hectáreas y cuando fue a reclamar lo recibieron a balazos, lo que motivó que presentara una denuncia de inmediato.

Que ayer integrantes del Comité 68 se manifestaron afuera de las instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores para reclamar por la presunta desaparición de trabajadores petroleros, integrantes del EPR, estudiantes y activistas políticos que, señalan, “probablemente se encuentren en Guantánamo”.

Aun cuando sus reclamos no tienen bases, Raúl Álvarez Garín dijo que por “información obtenida” su organización sabe que son cuatro o cinco los mexicanos recluidos en la prisión estadunidense. ¡Órale!

Que el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, y el secretario de Seguridad Pública, Manuel Mondragón, se reunieron con delegados electos para hablar sobre el tema de la seguridad, pero sólo convocaron a perredistas, por lo que soslayaron a los ganadores en Miguel Hidalgo y Benito Juárez, ambos panistas, y a Rafael Acosta, el famoso Juanito, del PT.

BAJO RESERVA

Zelaya pasó dos días aquí. Se fue casi sin despedirse
 
Manuel Zelaya se acercó a una puerta de cristal que lo separaba de la prensa. Quería hacer declaraciones, despedirse. El Estado Mayor Presidencial, que trabaja directamente para el jefe del Poder Ejecutivo de México, no se lo permitió. Con señas, como pudo tras los cristales, dio a entender a los reporteros que iría a la puerta principal para dialogar, pero el personal de seguridad tampoco se lo dejó. Y así, en silencio, medio con la cola entre las patas y sin más gestos, dejó el país. Antes de su partida, el presidente depuesto de Honduras habló con la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, para negar que hubiese apoyado a “algún ex candidato presidencial”. “Rechazó de manera contundente dichas declaraciones”, dijo la diplomacia mexicana en un comunicado. Si Zelaya negó lo dicho, no fue suficiente para que le perdonaran que el miércoles expresó, en referencia a Andrés Manuel López Obrador, que “a veces es mejor sentirse presidente que serlo”, luego de un acogimiento de dos días del presidente Felipe Calderón. Zelaya, reconocido por México como el jefe del gobierno de Honduras, pudo ser acusado de injerencista porque, como se lo escribimos aquí, sí dijo lo que dijo aunque diga que no lo dijo. Está grabado. Zelaya pudo ser acusado de involucrarse en asuntos internos del país. Pero no fue así: simplemente le dieron un portazo elegante, de cristal.


Anoche un juez penal de Sonora dictó auto de formal prisión en contra de cuatro socios de la Guardería ABC. El dato sirve para lo mismo que nada: no pisarán la cárcel porque los delitos que les atribuyó la PGR no están tipificados como graves, y por otro pequeño detalle: se fugaron. ¿Por qué incluso en los casos más graves y públicos, más conmovedores; esos que tienen a la prensa encima, que provocan indignación de un país entero, que son la evidencia más pura de la podredumbre del “influyentismo”; por qué hasta en los casos más obvios no somos capaces de aplicar la justicia así, sin más?


Si mañana sábado únicamente César Nava vota por él mismo, será el nuevo dirigente nacional del PAN. Olvídese ya de “bloqueos” o “votos blancos”. El presidente de la Comisión Nacional de Elecciones, José Espina, sostiene que el candidato único requiere de un solo voto. Los estatutos panistas obligan a que un candidato obtenga 66% de los votos de los 370 consejeros sólo cuando hay más de un aspirante. Así que este arroz ya se coció.


Apunte final: Otra nota diplomática: Perú acusó al agregado naval de la embajada de México, capitán Raúl Esparza Santiago, de golpear en el rostro a una joven abogada luego de que ella “le increpó por haber intentado tocarla indebidamente”. Lima pidió retirarle la inmunidad diplomática para juzgarlo. La Cancillería informó que ya le pidió trasladarse a México. Mejor lo hubieran dejado allá.


PLAZA PÚBLICA
(Miguel Ángel Granados Chapa)

Dilemas del PAN

Ya que no tiene un rival con quien contender, pues sólo él registró su candidatura, mañana César Nava puede convertirse en presidente del Partido Acción Nacional. Pero si no reúne el 66 por ciento de los 370 votos posibles, es decir más de 246, el PAN quedará acéfalo y, lo más importante, el resultado evidenciará la magnitud de una fractura cuyo origen viene de lejos y se ha acusado en los años del presidente Calderón.

Michoacano, nacido el 16 de julio de 1974, José César Nava Vázquez es abogado, salido de la Universidad Panamericana. Desde que fue director jurídico del Comité Nacional panista encabezado por Felipe Calderón, ha estado muy cerca del ahora presidente de la República, quien le dispensa un trato voluble. Lo hizo su secretario particular pero lo apartó del cargo sin causa aparente, después de obligarlo a no aspirar al cargo que podría ganar mañana. En 2007, en efecto, su jefe prefirió que Germán Martínez, y no él, encabezara el PAN, y Nava se atuvo expresamente a esa decisión. Ya fuera de Los Pinos, ganó el 5 de julio una diputación federal, que se le fijó como requisito para ser coordinador de la bancada albiazul en San Lázaro. Hacia allá encaminaba sus pasos cuando, tras el fracaso panista en la jornada de hace un mes, Martínez se vio obligado a renunciar y, ahora sí, el oscilante ánimo presidencial escogió a Nava para sucederlo.

La abierta injerencia presidencial en un partido que se gloriaba de su autonomía (plenamente posible cuando era oposición) hubiera provocado malestar entre varios sectores panistas, entre otros el encabezado por Manuel Espino, quien ni siquiera pudo terminar su mandato como líder nacional porque su corriente quedó en minoría desde la Asamblea Nacional de 2007, que eligió y confirmó al Consejo Nacional que se reúne mañana. Pero al malestar provocado por la intervención presidencial misma se agregó el hecho de que no fuera antecedida por un análisis de la derrota del 5 de julio a fin de evitar que se repita. De modo que surgió un peculiar frente de posibles aspirantes a la presidencia nacional panista, que a la postre decidieron no contender pero sí generar las condiciones para, por un lado, resistir el dedazo presidencial y, por otro, abrir el periodo de reflexión que les parece necesario y, más todavía, impostergable.

Con historias, posiciones y posibilidades diversas, esos propósitos unieron a tres senadores de la República: Ricardo García Cervantes, Santiago Creel y Humberto Aguilar, a dos diputados: Javier Corral de la legislatura que entra en funciones en septiembre, y Gerardo Priego, de la que se va; y al ex líder nacional Manuel Espino. Propusieron una estrategia para ganar una contienda sin participar en ella como candidatos, consistente en anular el voto o votar en contra de Nava, para frustrar lo que juzgan intrusión desde Los Pinos.

Es difícil que esa vía sea recorrida al menos por un tercio de los consejeros, unos 123 (cifra correspondiente al total del consejo, a cuyas sesiones jamás han asistido todos sus integrantes). El consejo se integra por 150 miembros elegidos en asambleas estatales y otro tanto en la nacional, donde se impusieron los partidarios de Calderón contra los de Espino. Se suman a esos números dirigentes del partido, los ex presidentes de la propia organización y algunos consejeros vitalicios. También forman parte de ese órgano Fox y Calderón, en tanto que titulares pasado y actual del Poder Ejecutivo. De ese hecho formal se vale el actual Presidente para negar que haya designado a Nava, pues alega tener, como todo consejero, sólo un voto. Pero el suyo puede formar mayoría, y aun la mayoría calificada que se requiere para elegir presidente, necesaria aunque haya candidato único.

Se comprende que un Presidente pretenda contar con el apoyo de su partido, especialmente cuando ha perdido fuerza en el Congreso (aunque la causa de tal derrota se ubique en amplia medida en Los Pinos). Pero puede lograrlo y mantenerlo sin recurrir a la imposición del líder nacional, y menos a la designación de un subordinado consuetudinario, relación que anuncia sometimiento mecánico. Por eso la candidatura de Nava actuó como un revulsivo y propició la estrategia anulista, cuya eficacia podrá comprobarse mañana. Cualquiera que sea el desenlace, sin embargo, dejará al Presidente en mala posición. Si se consuma la elección de Nava, los sectores inconformes serán reticentes a militar activamente en un partido cuyo programa o prácticas provocan descontento. Si la elección no fuera posible, eso significará una apabullante desautorización a la conducta presidencial, que dejará a Calderón en situación extremadamente frágil, ubicación causada por su propensión a trabajar sólo con subordinados más que con iguales.

Algunos de los anulistas, como García Cervantes, han mantenido distancia con Calderón desde hace tiempo, justamente por no avenirse a la sujeción. Otros, señaladamente Corral, se han apartado de un Presidente que, como lo vio tempranamente su inspirador Carlos Castillo Peraza, tiende a la desconfianza y a la suspicacia sin fundamento. Corral apoyó a Calderón en su campaña para presidir el partido en 1996 y formó parte de su Comité Ejecutivo. Pero sus discordancias han crecido por el rechazo del diputado chihuahuense al grosero pragmatismo del grupo que gobierna.

Tras las elecciones, el dilema planteado por Calderón mismo: ganar el gobierno sin perder el partido podría concluir en derrotas en ambos frentes.


Cajón de Sastre
 
En buena hora para la vida pública mexicana, el pleno de la Suprema Corte de Justicia resolvió investigar los hechos presuntamente violatorios de garantías constitucionales en torno a la muerte de 49 niños en la guardería ABC de Hermosillo. Sólo dos ministros -el ex presidente Mariano Azuela y quien lo reemplazó, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia- votaron a favor del proyecto presentado por Sergio Salvador Aguirre Anguiano, reacio a la intervención del máximo tribunal en asuntos de esta naturaleza. Aunque los resultados de anteriores indagaciones y la que está en curso sobre Oaxaca no han satisfecho a los sectores y personas adversamente afectadas, la participación de la Corte, demandada por los damnificados, es una muestra de respeto a las sufrientes madres y padres de familia, que les dará aliento en su búsqueda de justicia.


INDICADOR POLÍTICO
(Carlos Ramí­rez)

De las diez gubernaturas a elegir el próximo año, Oaxaca perfila visos de violencia. Oaxaca quedó atrapado entre dos fuegos: la intención de López Obrador de prender una insurrección electoral y postelectoral peor que la de 2006 y la culpa histórica del desorden político en Oaxaca se localiza en el dedazo de Carlos Salinas en 1991 que provocó la ruptura en la clase política.

El escenario oaxaqueño será nuevamente de crisis con efectos nacionales. López Obrador llegó a Oaxaca a vivir un año para imponer al senador por Convergencia Gabino Cue como su Juanito en la candidatura a gobernador por el menguado Frente Amplio Progresista. Pero el Juanito Cue ha comenzado a mostrarse más bien como el pelele de López Obrador.

Y el interés de Salinas por Oaxaca no ha sido nunca turístico. De hecho, la ruptura en la clase política local que ha hundido al estado en la imposibilidad de acuerdos para el desarrollo durante tres sexenios fue provocada por Salinas al imponer en 1991 como candidato a gobernador al entonces priista y hoy panista Diódoro Carrasco Altamirano. El dedazo de Salinas rompió los acuerdos de las familias del poder suscritos al calor de la crisis de 1977.

Oaxaca no será un escenario artificial. El cálculo político de López Obrador localizó a Oaxaca como la entidad con mayores contradicciones sociales y con fuertes raíces insurreccionales y revolucionarias. La crisis de 2006 fue alentada por López Obrador y sus huestes y dinamizada por la participación de la guerrilla del EPR al lado de la APPO. La intención original de luchar por un aumento salarial derivó en una insurrección para fundar en Oaxaca una comuna revolucionaria. Durante meses, la APPO ocupó territorio de la ciudad con barricadas y grupos violentos y llevó a la intervención drástica de la fuerza pública.

El 2010 oaxaqueño ha comenzado a fijar sus piezas. Antes del arribo de López Obrador, su principal operador y recaudador de dinero René Bejarano ya logró consolidar el liderazgo de López Obrador en la oposición oaxaqueña. La intención es crear una campaña agitada, no ganar las elecciones y luego estallar un grave conflicto postelectoral. El Juanito de López Obrador, el senador Gabino Cue, carece de fuerza política local y su avance electoral en 2004 dependió de la alianza del FAP con el PAN. Sin el PAN, el FAP se redujo a los pocos votos de Convergencia y el PT, dos veces aplastados por la movilización y organización del PRI.

Lo paradójico de Juanito Cue es que su formación política es conservadora y responde a los hilos de poder del diputado panista Diódoro Carrasco y su cacicazgo oaxaqueño. Como para adelantar vísperas, López Obrador ya ordenó a Convergencia y al PT no aliarse con el PAN, lo que disminuyó las posibilidades electorales de Juanito Cue. Muy a su estilo de Caudillo, López Obrador decide el destino político de Oaxaca.

La crisis política en Oaxaca, que alcanzó niveles de gravedad en 2006, fue responsabilidad directa de Carlos Salinas. En 1991, Salinas instruyó al presidente del PRI, Luis Donaldo Colosio, a manejar la sucesión local para imponer por dedazo a Carrasco. En el arranque del proceso, el prestigiado político local Luis Martínez Fernández del Campo -por cierto, maestro de Salinas y Camacho y operador de Camacho- lanzó su precandidatura abierta para presionar una elección pública priista. Pero Salinas logró sacarlo del juego y colocar, en una operación grosera y vulgar de Colosio, a Carrasco.

No se trató de un dedazo más. La crisis de 1977 había provocado la caída del gobernador Manuel Zárate Aquino en una movilización similar a la de 2006. Las familias políticas en un estado dominado por la pobreza lograron en 1977 un acuerdo para el reparto del poder. La candidatura de Carrasco en 1991 rompió esos acuerdos y luego Carrasco quiso poner a un tío como sucesor pero fue impedido por una movilización de priistas. El sucesor fue José Murat, quien también incumplió los acuerdos de distribución del poder. Por tanto, las crisis en Oaxaca no son de pobreza sino de disputa por el poder en las élites que dominan la política.

La otra parte de la crisis en Oaxaca radica en la ausencia de espacios democráticos. La oposición se ha refugiado en la insurrección. Y ahí es donde quiere influir López Obrador para estallar una crisis política en Oaxaca en 2010. El PRI domina las elecciones por su reactivada estructura electoral y por la falta de presencia electoral de la oposición. En las elecciones de 2004 la oposición radical creció en votos por la presencia del PAN en la coalición. Ahora sin el PAN, la presencia de López Obrador en Oaxaca apuesta exclusivamente al conflicto postelectoral violento con el FAP.

La crisis de 2006 fue neutralizada por la habilidad política del entonces secretario de Gobernación, Carlos Abascal, y la paciencia del gobernador Ulises Ruiz. Pero la presencia de Bejarano y otras huestes de la corrupción y la violencia garantizarán a López Obrador un incendio revolucionario en Oaxaca para cumplir con la maldición centenaria de una revolución cada cien años.

(Por vacaciones de verano, Indicador Político dejará de publicarse una semana, a partir de hoy. Y reanudará el lunes 17 de agosto.)


ASALTO A LA RAZÓN
(Carlos Marín)

Comisión de salva

Comprensible su regocijo, no parece, sin embargo, que los familiares de las víctimas del incendio en la guardería del Seguro Social en Hermosillo sepan bien a bien lo que pueden esperar de la Suprema Corte frente a su justificado reclamo de justicia.

En estricto rigor, la comisión que desde ayer encabezan los magistrados María del Rosario Mota Cienfuegos y Carlos Ronzón Sevilla resolverá si, entre los cargos que pudieran imputarse, a los probables responsables de la tragedia se les puede fincar el haber cometido “una grave violación de alguna garantía individual”.

Para eso y no más faculta a la SCJN el segundo párrafo del artículo 97 constitucional en que se basó la propuesta del ministro Sergio Valls, aprobada por ocho a tres en el pleno de ministros.

En un plazo máximo de seis meses, la comisión deberá informar de la conclusión a que llegue a las autoridades competentes implicadas... las mismas de cuya actuación tanto desconfían los familiares de las víctimas.

(El Semanario Agencia, ESA)



  
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